
En un salón o spa con mucho tráfico, la mesa de tratamiento debe ser un lugar donde se pueda disfrutar de tranquilidad, alivio y rejuvenecimiento. Pero esa promesa no se cumple cuando la habitación está llena de corrientes de aire o cuando el calor es insuficiente. Las personas se vuelven tensas, los músculos no se relajan completamente, y así la sesión pierde su efecto terapéutico. Por eso hemos creado nuestros calentadores de infrarrojos halógenos, que proporcionan un calor que realmente ayuda al cuerpo a relajarse.
¿Qué ocurre técnicamente? Los calentadores halógenos generan calor radiante: energía que se propaga a la velocidad de la luz y calenta directamente a las personas y las superficies, en lugar de mover el aire. En su interior hay un elemento de cuarzo-halógeno encerrado en un tubo, lo que permite una distribución uniforme del calor y una recuperación rápida. Se obtiene un calor instantáneo, sin ruidos de ventilador ni corrientes de aire.
Las instalaciones comerciales suelen funcionar con circuitos de 230 V, consumiendo entre 1,5 y 3 kW de energía. Estos dispositivos son lo suficientemente compactos como para colocarse sobre la cabeza o cerca de la zona de tratamiento. El resultado es un calor controlado y natural, sin sensación de calor forzado.
Por qué son adecuados para salones y spas La comodidad aquí no es algo opcional; forma parte del tratamiento. El calor infrarrojo estimula la circulación sanguínea, ayuda a que los músculos se relajen y hace que el cuerpo sea más receptivo a los masajes, tratamientos corporales y cuidados de la piel. Al ser un calor radiante, el aire permanece tranquilo, lo que permite que los aromas se mantengan en la habitación y que el espacio parezca más tranquilo.
Para el operador, esto es práctico: se logra un calentamiento rápido entre las sesiones, condiciones constantes en todas las habitaciones y un consumo de energía predecible. Los clientes también se dan cuenta de esto, y los terapeutas tienen menos interrupciones.
Qué tener en cuenta durante la instalación y uso El calor radiante funciona mejor cuando se coloca en el lugar adecuado. Mantenga el calentador a una distancia segura del cliente y de las sábanas, y orientándolo de manera que cubra el torso y las extremidades, sin causar reflejos molestos. Estos dispositivos están diseñados para uso comercial en interiores, por lo que necesitan una instalación adecuada.
Ofrecen un calor concentrado, pero no sustituyen al calentamiento completo de toda la habitación en espacios muy fríos o con muchas corrientes de aire. Planifique primero la altura de montaje y el área de cobertura; así, el calentador funcionará como se espera.