
Hacer que los calentadores de baño den calor sin cegar al bebé
Cuando se diseña un calentador de infrarrojos para el baño, uno está, en esencia, caminando por una cuerda floja. Se quiere tener ese calor instantáneo y reconfortante, especialmente cuando hay un bebé en la habitación. Pero no se puede permitir que la luz sea tan intensa como si fuera una pista de aterrizaje para aviones.
La mayoría de las lámparas de onda corta tienen un brillo demasiado intenso. Es excesivo; daña los ojos. Para un recién nacido, ese brillo es simplemente demasiado fuerte.
Cómo reducir el brillo
Entonces, ¿cómo solucionarlo? Modificamos la luz. En lugar de dejar que la radiación llegue directamente a los ojos, utilizamos vidrio de cuarzo filtrado o aleaciones especiales en el filamento para reducir ese brillo intenso. De esta manera, se obtiene un brillo más suave.
El resultado: sigue habiendo calor en la piel, pero ya no hay necesidad de entrecerrar los ojos. El calor se siente, pero no se ve.
Componentes internos del aparato
En su interior, hay un filamento de tungsteno dentro de un tubo de cuarzo de alta pureza. Dado que se trata de un baño, el vapor es el enemigo número uno. Utilizamos carcasas con clasificación IP65 para evitar que entre la humedad. Sin esto, los contactos eléctricos se corroerían y causarían fallos en pocos meses.
También pulimos los reflectores hasta lograr un acabado brillante. Esto permite que el calor se dirija directamente hacia donde se necesita, evitando que el propio aparato se caliente demasiado.
Los compromisos reales
Aquí está el problema: al filtrar esas longitudes de onda para proteger los ojos, se pierde algo de potencia. No se obtiene el 100% de la eficiencia térmica que tendría una lámpara industrial grande.
Para compensar esto, hay que aumentar ligeramente la potencia, para que la habitación siga estando cálida. Asegúrese de que los cables puedan soportar esa carga adicional.
Y una cosa más: coloque el aparato a una altura adecuada. Incluso con los filtros, ese tubo de cuarzo se calienta mucho. No quiero que nadie lo toque.